Debilidades fuertes.


Amo a las mujeres. Todo el mundo lo sabe, aunque es también de dominio público que no soy mujeriego.

Las mujeres son divinas, son adorables y poco entendibles; son un misterio para los hombres y un tributo a los ojos; son miel para los oídos, néctar para el paladar.

La forma en la que caminan enmudece mi habla y alborota mi espíritu. Con una mirada pueden decir miles de cosas y dejarte la mayor de las incógnitas al mismo tiempo.

Las mujeres tienen la piel más suave de todas y el pelo más brillante; tienen los ojos más cautivantes y todas tienen algo especial en mayor o menor medida siempre y cuando (ojo) sean mujeres verdaderas y no se pongan encima máscaras de amargura, de feminismo absurdo; siempre y cuando no hagan las tonterías que nos corresponden a nosotros los animalitos.

Pero de entre todas las mujeres del mundo, las mujeres que de verdad son dueñas de mi alma, las niñas de mis ojos, las que juegan con mi corazón cual si fuese un valero, las que pueden pedirme la luna y todas las estrellas; de entre toditas ellas (divinas todas) las más hermosas son las bailarinas de ballet.

El ballet me supera, es algo con lo que no puedo.

Hijos míos, tengo una debilidad natural por las bailarinas de ballet. De todas las creaturas estéticas, graciosas y hermosas, ellas y sólo ellas son las reinas. No hay nada que no sea perfecto en una bailarina de ballet, porque desde las puntas de sus zapatillas desgastadas hasta cualquier diadema que ose recoger su pelo son divinas y bellas.

Nada está fuera de tono con una bailarina de ballet; el tutu que abraza su cintura es la mayor de mis envidias porque hasta la música parece mundana cuando el mundo se detiene a verlas. Cualquier movimiento que ejecuten es digno de alabanza. Puedes pasar una vida entera rendido a sus pies y no sería una vida perdida.

Soy Degas extasiado ante Vaganova. Mi corazón late con el ritmo de la Danza Rusa del Cascanueces y el Hada de Azúcar me roba el aliento. Amo con locura a Odette y pierdo mis estribos de sólo escuchar nombrar a Rothbart.

La carne es débil, pero mucho más cuando la tentación está attitude en pointe.

  1. gravatar

    # by Natalia - 10:42 AM

    http://es.youtube.com/watch?v=YRp5nE0Hlsc

    http://www.youtube.com/watch?v=b2XaCFsUQhg

    yo tmb tengo debilidad por el ballet jajaja. ya me metí a tu blog!!!!

  2. gravatar

    # by Adriana - 5:33 PM

    Como mujer, es lógico que haga un comentario en esta publicación. He leído ya varias publicaciones de tu blog, tengo que decirte que esta es una de mis favoritas así como la de "El problema de ser economista". Me parece increíble tu narrativa; cuando menos a mi me atrapó.
    Parece que el economista es más humano de lo que creí.