Relaciones bilaterales

Como ya lo comenté en el post pasado casi todos los mexicanos tenemos
un concepto muy sui generis de lo que son los gringos. Son odiosos,
exitosos, groseros, muy cívicos y hábiles en los negocios muy
trabajadores y todos ricos.

Las gringas y/o gringos son guapos muchos pero horribles otros tantos.
Odiamos ir ayá pero amamos Disneylandia; odiamos comprar algo gringo
pero siepre buscamos su comida chatarra y en muchas ocasiones
preferimos su tecnología a la del resto del mundo.

En fin. No sabemos si los odiamos y amamos o todo lo contrario.

Nos duele necesitarlos, pero bien que estamos tercos con ir y comprar
tal o cual cosa.

Quiero decirles, queridos mexicanos, que no hace mucho conocí a dos
gringas bastante simpáticas. Una toca violín y la otra cello.

Fue realmente un gusto darme cuenta de lo equivocado que estaba cuando
pensé que iba a recibir a dos niñas locas y desatadas con pajaritos
en la cabeza.
Resultó ser que son cultas, lindas y educadas. Están bien informadas
y realmente hubieran deseado quedararse a vivir aquí.

No es bueno el prejuicio porque nunca se basa en la razón. No bloqueen
a los gringos, no todos están locos de atar.


Juan Pablo