Aspiraciones materialistas de su servidor

El mundo parece volcado sobre el materialismo. Es poco lo que importan ámbitos metafísicos y espirituales en la vida cotidiana.

Si me pongo enfrente de un auditorio y pido que levante la mano aquel que esté convencido que no hay que volcar la vida sobre el dinero, estoy seguro que nadie se atrevería a levantarla. Es más, estoy seguro que todo el mundo, en la teoría por lo menos, considera errónea esa forma de vida.

Sin embargo los esfuerzos por ser más ricos atacan a más de uno y ponen en evidencia la ceguera de la persona en cuestión ante la evidente falta de congruencia ética-práctica o filosófica-práctica.

Pero también es una realidad que una persona no vive sin un centavo. En una situación normal necesitamos un mínimo de dinero para sobrevivir. Es indispensable comer y tener techo, beber algo y ponerse ropa. Además está en la naturaleza del hombre el querer alcanzar mejores y mayores niveles de bienestar tratando de satisfacer más y mejor sus necesidades básicas.

La necesidad de transporte es básica, pues tenemos pies. Pero es más eficiente hacerlo en bicicleta y aún más en metro, en Tsuru, en Civic, en BMW, en Rolls Royce y en Ferrari.
¿Debemos avergonzarnos por aspirar a una curvilínea tentación roja con 16 cilindros? Para nada; siempre y cuando tengamos en cuenta el costo de oportunidad que se presenta.

Si éste implica abandonar trato con tu familia o posibilidades de ayuda a otros, considéralo repulsivo.

Suena brutal; no se me alarmen. No quiero decir con esto que debes vender todo y ayudar a los pobres o que no debas coprar coches de más de 500,000 pesos porque es como escupirle en la cara a los demás. De ninguna manera. Hay formas de ayuda social que no representan el desembolso de dinero. Además es justo gastar en ti mismo y es un principio reconocido socialmente. No encarcelamos a las personas que compran en Mássimo Dutti ni la Iglesia las excomulga ¿o sí?

Además recordemos que es parte de nuestra naturaleza tener placeres dentro del marco de lo moral. Si tienes la conciencia social limpia y un Ferrari, no puedes pedir nada más.

Éste tema da para más, pero no voy a ahondar en el porque el peyote ya se está consumiendo y andamos cortos de lana. Pero antes de irme quisiera compartir con ustedes (una vez que se desatanizó el tema) mis aspiraciones materiales (que creo yo son modestas) guardándome mis aspiraciones personales y espirituales para compartirlas en otra ocasión.

Lista de Papi,-Yo-Quiero-Eso.

  • Casa: Casa con departamentos para mis hijos y el principal. Baños bonitos y un jardín modesto. Minimalista a morir. San Ángel (pon tú unos 8,000,000,000)
  • Coche: Mini Cooper S Chilli (de los Minis Chidos, el mediano) (unos $300,000)
  • Equipamiento: Un iPhone 3G de 64 GB (supongo que deberán de existir para el momento y que costaran unos $5,000), una MacBook Pro de 15'' con buen equipamiento (unos $40,000) y una Nikon D80 (unos $8,000)
  • Comida: Con que sea variada y comestible.
  • Vestimenta: 20 trajes entre Hugo Boss y Zegna y dos hechos a la medida (uno gris y uno negro) para ocasiones especiales. Jeans y playeras alegóricas-fino-estilizadas de la marca que quieran (en Europa unos $150,000)
  • Sonido: La gama completa de equipo Bose para audio personal y casero (unos $35,000)
  • Cultura: Un piano de un cuarto de cola, Steinway & Sons Hamburgo (unos $400,000). Un bajo eléctrico Fender y una amplificador Marshall modesto (unos $3,000). Una enorme biblioteca, pero no pueden faltar: Un librote sobre la vida y obra de Dalí, un librote sobre la historia de la música, un librote sobre la historia de la ópera y un librote más de arquitectura contemporánea (unos $5,000)
Como ven, me contento con muy poco (unos $9,000,000 no son mucho para todos los sueños de un hombre). No necesito yates... Oh espera.

  • Un yate.
No, no es cierto.

La gente sueña con mansiones, yates y Lamborghinis que han de superar por mucho mi módica cantidad. Creo que soy un tipo modesto.

Se reciben donaciones.

Juan Pablo