El sexo débil juega duro al americano.


Creo que éste es el primer post que escribo acerca de mi carrera y de mis compañeros. No esperen que sea el último porque son gente fina y divertida (en una palabra economistas) y como cada quien tiene su loco por dentro...


Pero debo empezar con un evento que ocurrió hoy que, por más que parezca intrascendente para muchos, a mí me impresionó.

Saben y dominan que no soy machista ni mucho menos misógino, y que considero que las mujeres son mucho más inteligentes que los hombres aunque no sepan manejar (jaja).

Pero algo que no me había imaginado era a una fina y distinguida dama lanzar con destreza recién adquirida un balón de americano.

Fíjense que Su Servilleta tiene un físico un tanto cuanto roperil, como de refrigerador, aunque he de admitir que me falta atleticidad y estatura. Uno podría pensar que mi aptitud nata es tumbar jugadores de americano mientras corren y que estoy hecho para jugar ese deporte, porque muy maratonista que digamos no me veo. Pero faltaré a mi modestia al presumir que cuando me caliento, soy difícil de taclear; si no, pregúntenle a Tulio (saludos, mi hermano). Malo malo no soy.

Hoy Charlie El Aviador llevó su balón de americano que, dice, quiere más que a su novia.
De pronto terminó en manos de Mony (Amiga entrañable+Economista brillante+Femenina como ella sola=Mony) y el Aviador, rápidamente, le explicó como lanzarlo.

Cual va siendo la sorpresa que lanzó de buenas a primeras un tiro PERFECTO.

PERFECTO.

Y a ése le siguieron unos 20 tiros perfectos.
Yo me sentí cucaracha lanzando bolillazos de regreso a las hábiles manos de Mony. Diana de Gales resultó ser Diana Cazadora.

Ya tiro mejor, no se preocupen. Me enseñó Mony.